Tipos de plantas de marihuana

Conoce sus diferencias para elegir la experiencia que mejor se adapta a ti

Cuando alguien empieza a interesarse por el mundo del cannabis, una de las primeras dudas que suelen surgir es: “¿Qué tipo de planta me viene mejor?” Y no es una pregunta trivial. Aunque todas proceden de la misma especie, lo cierto es que sativa, índica y ruderalis tienen personalidades muy distintas.

Saber cómo crecen, qué efectos producen o para qué se utilizan puede marcar la diferencia entre una experiencia simplemente buena… y una realmente ajustada a lo que buscas. Aquí te contamos todo lo esencial sobre estas tres grandes familias del cannabis.

¿Cuántos tipos de cannabis existen?

Una clasificación botánica con efectos muy distintos

Aunque hoy en día se habla de miles de variedades diferentes, en realidad todo parte de tres bases principales: Cannabis sativa, Cannabis indica y Cannabis ruderalis. Cada una de ellas ha evolucionado en entornos diferentes, y eso se nota tanto en su aspecto como en la manera en que actúan en el cuerpo.

¿Qué papel juegan los híbridos en esta división?

Con el tiempo, los cruces entre estas subespecies han dado lugar a infinidad de híbridos. Algunos combinan lo mejor de dos mundos; otros están pensados para fines muy específicos. Pero si vas al origen, verás que todas esas genéticas parten, en última instancia, de sativa, índica o ruderalis.

Cannabis sativa: energía, creatividad y altura vegetal

Morfología: plantas altas, delgadas y de floración lenta

Las plantas sativas tienden a crecer a lo alto. Si las dejas en exterior, pueden superar fácilmente los dos metros. Sus hojas son finas, alargadas, y tienen ese verde claro tan característico. Ahora bien, no todo es tan rápido: su floración necesita tiempo, a veces más de tres meses para completarse.

Efectos predominantes: estimulación mental y bienestar activo

Si buscas un efecto claro, activo, que te mantenga despierto y con ideas, la sativa es tu mejor amiga. Suele dar una sensación de ligereza, de apertura mental, ideal para tareas creativas o para momentos sociales en los que apetece charlar sin sentir pesadez.

¿Para quién es ideal la sativa? Usos terapéuticos y recreativos

Gente con bajones de ánimo, falta de concentración o simplemente ganas de un empujón mental suele preferirla. Eso sí: si eres propenso a la ansiedad o sueles tener pensamientos acelerados, quizá te venga mejor otra variedad más calmada.

Cannabis índica: relajación profunda y estructura compacta

Morfología: cogollos densos y crecimiento más contenido

Las índicas son lo opuesto a las sativas en cuanto a forma. Suelen quedarse más bajitas, con ramas fuertes y cogollos densos. Sus hojas son anchas, de un verde más oscuro, y en general tienen un aire más robusto. Lo bueno es que no necesitan tanto tiempo para florecer: en unas 7-8 semanas están listas.

Efectos predominantes: calma corporal y descanso reparador

¿Has oído hablar del “efecto sofá”? Pues eso es cosa de las índicas. Relajan el cuerpo, ayudan a soltar tensiones y, en muchos casos, inducen al sueño. No son las mejores para salir a correr o tener ideas brillantes, pero para parar la mente… funcionan de maravilla.

Cuándo y cómo usar índica: ansiedad, insomnio o momentos de desconexión

Personas que sufren de estrés, insomnio o molestias físicas suelen encontrar alivio con estas variedades. También va genial para desconectar después de un día intenso o para esos ratos tranquilos en casa, sin más intención que dejarse llevar.

Cannabis ruderalis: pequeña, resistente y con floración automática

Características físicas: plantas discretas y de ciclo rápido

La ruderalis no es tan conocida, pero tiene su lugar. Se trata de una planta bajita, con aspecto más tosco, menos desarrollada que las otras dos. Lo interesante es su capacidad para florecer sin depender del ciclo de luz: lo hace de forma automática, pasado cierto tiempo.

Propiedades únicas: floración independiente del fotoperiodo

Mientras que sativas e índicas necesitan un cambio de luz (como pasar de 18 a 12 horas) para empezar a florecer, la ruderalis lo hace por sí sola, a las tres o cuatro semanas de vida. Eso facilita mucho el cultivo, sobre todo si no puedes controlar bien la iluminación.

Su valor en la genética moderna: la base de las autoflorecientes

Gracias a esta peculiaridad, muchos bancos de semillas han usado la ruderalis como base para crear variedades autoflorecientes. Estas plantas cogen lo mejor de una índica o una sativa y lo mezclan con la rapidez —y la comodidad— que aporta la ruderalis. Perfectas para empezar o para quienes buscan algo práctico y rápido.

Sativa, índica o ruderalis: ¿cómo saber cuál te conviene?

Analiza tus necesidades: efectos deseados y momento del día

No hay una única respuesta válida. Si necesitas energía o concentración, una sativa te puede venir de lujo por la mañana o al mediodía. Si, en cambio, quieres relajarte o dormir mejor, una índica al caer la tarde puede ser justo lo que buscas. ¿Prefieres algo fácil y sin complicaciones? Entonces una autofloreciente (con genética ruderalis) es una opción muy razonable.

Consideraciones para el cultivo: espacio, clima y experiencia previa

  • Sativas: necesitan altura, luz y algo de paciencia.
  • Índicas: se manejan bien en interior y climas más fríos.
  • Autoflorecientes: crecen rápido y sin demasiadas exigencias, ideales si estás empezando.

Híbridos: el arte de combinar lo mejor de cada variedad

¿Qué es un híbrido y cómo se clasifican?

Un híbrido es, básicamente, un cruce entre distintas variedades. Puede estar equilibrado o inclinarse hacia una genética concreta. Los hay con predominancia sativa, índica o incluso con un toque de ruderalis para que florezcan automáticamente. La clave está en que puedes afinar muy bien lo que buscas.

Ejemplos populares y sus efectos equilibrados

  • Blue Dream: Sativa dominante, ideal para mantenerte activo sin perder calma.
  • OG Kush: Índica potente, pero con un punto mental que no te deja KO.
  • Amnesia Haze Auto: Sativa + ruderalis, rápida, fuerte y con ese efecto alegre tan característico.

Los híbridos te permiten experimentar combinaciones muy personalizadas. Cada persona tiene sus preferencias y los híbridos son una forma de ajustarse a ellas con precisión.

Conocer las variedades: el primer paso hacia una experiencia personalizada

Entender las diferencias entre sativa, índica y ruderalis no es solo cosa de frikis del cultivo. Es una manera de conocer mejor cómo actúa el cannabis en tu cuerpo, en tu mente y en tu día a día.

Cada tipo tiene su carácter, su ritmo y su energía. Y cuanto más sepas sobre ellas, más fácil te resultará elegir lo que realmente te conviene. Porque el cannabis, bien entendido, puede ofrecer experiencias tan distintas como personas lo consumen.